Hay artistas que no necesitan presentación, y Celtas Cortos es, sin duda, uno de ellos. Con canciones que se han convertido en auténticos himnos, el grupo de «Pucela capital» ha logrado conquistar a varias generaciones dentro y fuera de nuestras fronteras. Su música ha calado tan hondo que forma parte del imaginario colectivo de muchas personas.
Desde sus inicios allá por 1984 en el Instituto Delicias de Valladolid, la banda ha recorrido un largo camino. Y aunque su éxito les ha llevado a recorrer medio mundo, siempre han llevado a su tierra muy dentro. Esa conexión con sus raíces no solo se refleja en sus letras o en su forma de entender la música, también en lo personal. Y un claro ejemplo de ello es su vocalista, Jesús Cifuentes, «Cifu», que sigue viviendo en Valladolid, con la misma naturalidad y cercanía que transmite sobre el escenario.
Cifu reside desde hace décadas en Girón, un barrio al oeste de la ciudad con mucho carácter. Un lugar con estética propia, a medio camino entre la Castilla profunda y un rincón andaluz en plena meseta. De hecho, Cifu ha confesado en más de una ocasión que lo siente como su casa.
Y no es para menos. Girón tiene esa esencia de pueblo dentro de la ciudad. Sus casas blancas, muchas con jardín, sus calles tranquilas y su historia particular hacen que quienes lo habitan sientan un fuerte arraigo. Como bien dicen los vecinos, aquí todo el mundo se conoce y se saluda, algo que no es tan común en otros rincones urbanos.

Este barrio nació a mediados del siglo XX como un proyecto de vivienda social impulsado por el Instituto Nacional de la Vivienda, y debe su nombre al entonces ministro de Trabajo, José Antonio Girón de Velasco. Desde entonces, ha crecido sin perder su identidad, manteniendo una arquitectura muy singular y una forma de vida pausada y cercana.
Girón cuenta con todo lo necesario: colegios, una iglesia, asociaciones vecinales, zonas deportivas, parques, e incluso tuvo un cine, el Cine Castilla, hoy tristemente en ruinas pero aún presente en la memoria de muchos. A pesar de los cambios que ha vivido, sigue siendo un lugar donde se respira paz, seguridad y comunidad.
No es de extrañar que otros artistas vallisoletanos también hayan encontrado en este barrio su refugio personal, como el pintor Jorge Adrados o el músico Rodrigo Jarabo, entre otros.
Al final, Girón no solo es el hogar de Cifu, es también parte de esa historia viva que rodea a Celtas Cortos. Un ejemplo más de cómo el grupo sigue tan ligado a sus orígenes como el primer día. Porque para entender a Celtas, también hay que mirar dónde echan raíces sus integrantes. Y en el caso de Cifu, esas raíces están bien firmes en este pintoresco barrio vallisoletano.


