El 18 de abril de 2026 no fue una fecha más para los que somos seguidores de Celtas Cortos. Valladolid, su casa, acogió el cierre de la gira del 40 aniversario con un concierto que fue mucho más que una celebración: fue una reafirmación de que la banda sigue plenamente viva.
El Polideportivo Pisuerga registró un lleno absoluto. No era para menos, el final en casa tenía un significado especial. Y se notó desde el primer momento.
El concierto recorrió distintas etapas de su carrera, desde Salida de Emergencia hasta El mundo del revés. No fue un simple ejercicio de nostalgia: las canciones sonaron actuales, con la misma mezcla de energía, melancolía y compromiso social que siempre ha definido al grupo.
Hubo himnos coreados de principio a fin, pero también espacio para rescates que hicieron las delicias de los seguidores más fieles. La sensación general fue clara: no son una banda del pasado, sino un grupo que sigue teniendo algo que decir.
Personalmente me encantó «Cálida Trinchera» que espero y deseo la mantengan durante unos cuantos años en los directos.
La noche estuvo llena de colaboraciones que elevaron aún más el concierto. Pasaron por el escenario artistas como:
- Arizona Baby
- Dulzaro
- Raúl Olivar
- Jorge Salán
- Irish Treble
- Coro Valle del Agua
Uno de los momentos más especiales llegó con la interpretación de Un millón de motivos, junto a Guille Zani, que añadió un punto emocional muy chulo.
Especial mención merece el Coro Valle del Agua, cuya participación fue uno de los instantes más celebrados, aportando una dimensión colectiva y emotiva que conectó directamente con el público.
Tras estos “cuarenta pedazo de años”, como recordó Jesús Cifuentes, la banda pone punto final a la gira con una pausa. Pero no suena a despedida, sino a respiro antes de volver.
Porque si algo dejó claro este concierto es que Celtas Cortos siguen siendo presente.
El sonido
Solo hubo un pero, solo uno, pero muy importante. Y es que el sonido del concierto pudo haber sido mejor. El eco resonaba por todo el pabellón y en muchas ocasiones se entremezclaban notas y rompió un poco una noche que fue (casi) perfecta.
Os dejamos algunas fotos nuestras y del Norte de Castilla:






















