Pregunta: De nuevo en la carretera y llegan a una Vitoria en fiestas. ¿Esto de trabajar mientras el resto está en pleno jolgorio, cómo se lleva?
Respuesta: Estamos tan acostumbrados a esto, que no lo pensamos. Empezamos siendo unos chavalillos y llevamos 40 años, o sea, que lo raro es lo que nos pasó el año pasado, que no tocamos en verano después de 30 años sin parar, salvo en pandemia. Fue una decisión premeditada porque queríamos potenciar este 40 aniversario. Este año estamos de nuevo a tope, con la ilusión que siempre tenemos, porque eso no desaparece. No se nos quita la sensación de ser unos privilegiados por poder salir a un escenario, hacer nuestra música y que la gente siga queriéndonos.
Pregunta: Pero estar todo el día en la furgoneta tiene que cansar.
Respuesta: Creo que fue Sabina quien dijo que a él le pagaban por viajar, no por tocar. La gente no se imagina lo que es una gira. Son muchas horas, mucha convivencia, saber dónde parar a comer… Somos casi camioneros. Sabemos los mejores atajos, dónde están las obras y dónde se come bien. A pesar de los años, de momento lo llevamos muy bien. Luego llega el concierto y eso es lo mejor. Al día siguiente, vuelta a empezar. Es como el Tour de Francia.
Los primeros pasos
Pregunta: Cuando apareció Celtas Cortos, a mediados de los 80, eran un grupo muy diferente. ¿Les sorprendió el éxito?
Respuesta: Sí, por supuesto. Éramos muy jóvenes. Nos conocimos en el instituto de Valladolid, tocábamos donde nos dejaban y empezamos haciendo música instrumental. Descubrimos cómo mezclar instrumentos tradicionales con guitarras, batería y bajo. Éramos un grupo raro de provincias que hacía una música diferente. Cuando la radio empezó a ponernos y comenzamos a sonar en toda España, ese sonido llamó mucho la atención. Después llegaron los conciertos, y fue ahí donde nos ganamos a mucha gente. Celtas es un grupo de directo.
Pregunta: Hoy, en esos conciertos, también hay gente de 20 años.
Respuesta: Nos encontramos con un abanico de edades enorme. Celtas ha pasado de padres a hijos e incluso ya hay nietos en nuestros conciertos. Eso es lo más maravilloso que puede pasar. No somos la música que más escucha la gente joven, pero sí nos conocen más de lo que pensamos. Lo importante es que nos vean en directo.
Pregunta: Tiene que acabar uno hasta las narices de tocar «20 de abril del 90» o «Cuéntame un cuento».
Respuesta: (Risas). Hubo alguna etapa de hartazgo, pero luego entiendes que hay canciones que la gente tiene tatuadas. Ves la reacción del público y es una gozada. Siempre hay unos diez o doce temas obligados y el resto cambia según el momento o el disco que estemos presentando. Seguimos haciendo canciones porque lo necesitamos. Este año, además, estamos celebrando nuestra historia y es una gozada mirar todo lo conseguido.
Pregunta: ¿La celebración de estos 40 años es nostalgia o también una puesta en valor del presente?
Respuesta: Las dos cosas. Nos gusta más mirar hacia adelante, pero sin olvidar el camino recorrido. Todo lo vivido te enseña. Ya estamos pensando en los siguientes proyectos e intentando proponer cosas diferentes.
Evolución de la música
Pregunta: Si en 1986 les hablan de Instagram… ¿Internet y las redes sociales han sido el mayor cambio?
Respuesta: Sí. Nosotros venimos de lo analógico, de grabar maquetas en casetes. Luego llegó el CD y después toda la revolución digital. La industria, la promoción y la difusión han cambiado muchísimo. Intentamos manejarnos en las redes, pero venimos de otra época. Lo que no queremos es que desaparezca la música en directo. Tampoco queremos que desaparezcan los instrumentos tocados por personas. Ahora, con la inteligencia artificial, ni te cuento. Seguiremos defendiendo la naturalidad y la magia que surge cuando la música se transmite entre personas.
Pregunta: De aquellos Celtas del principio, ¿qué se mantiene?
Respuesta: Bastante. Empezamos siendo un grupo de amigos y eso hizo que la convivencia fuera mucho más natural. Siempre hemos entendido las necesidades personales por encima de las laborales. También se mantiene la ilusión. Cada nuevo proyecto nos ilusiona igual que al principio. Tenemos una ilusión que me recuerda mucho a la ingenuidad y a la ilusión de los inicios. Ojalá no la perdamos nunca.
Pregunta: Después del concierto en Vitoria, ¿habrá tiempo para disfrutar de la fiesta?
Respuesta: En eso sí hemos cambiado (risas). Antes juntábamos mucho la noche y el día. Ahora intentamos descansar más porque el cuerpo lo pide. Después del concierto de Vitoria no volvemos a tocar hasta el día 11, así que… (risas)


