Cifu repasa cuatro décadas de música, conciertos y compromiso social. Antes de su actuación en Felanitx (Mallorca) pasado mañana, 22 de agosto, nos habla de la evolución del grupo, su conexión con distintas generaciones y los valores que continúan defendiendo a través de sus canciones.
¿Cómo van a vivir estos 40 años de celebración?
Estamos a tope con la celebración de los 40 años. Hemos incorporado nuevos músicos y tenemos muchas ganas de conmemorar nuestra gran trayectoria.
He de decirle que no sabía que Celtas Cortos venía de una cajetilla de tabaco.
Era una cajetilla de universitarios, la más barata, pero se alineaba con nuestros valores de guerreros y gente callejera. Estaba pensada para nosotros, así que decidimos adoptar el nombre y los valores asociados a esa marca.
¿En qué ha cambiado Jesús Cifuentes en estos 40 años?
Quitando las molestias articulares, te diría que muy poco. La banda sigue con sus mismos planteamientos de mestizaje y la misma alineación política. Nos reafirmamos en nuestra posición. Vivimos en nuestra tardoadolescencia constante y seguimos defendiendo lo mismo que defendíamos hace 40 años.
Imagino que tendrán público de todo tipo en sus conciertos.
Tenemos un público absolutamente transversal. Hemos tenido la fortuna de ser la banda de referencia de mucha gente de nuestra generación, que a su vez ha contagiado esa música a sus hijos, y así hemos llegado a nuevas generaciones. Somos una banda excepcional en muchos sentidos, de talante muy distinto a otras bandas: somos unos anarquistas, como nos gusta definirnos, y siempre luchamos por unos valores que queremos transmitir a través de nuestra música.
¿Cree que la música actual sigue luchando por los valores sociales que Celtas Cortos ha defendido tanto tiempo?
No mucho, quitando alguna parte de la escena del rap que creció con esas premisas de transmisión de ideología y reivindicación social. El panorama nacional, en general, ya no suele tenerlo. La música de cada momento la hacen los ciudadanos de ese momento histórico, y si esta generación no lo tiene, pues bueno, la música puede servir para muchas otras cosas.
¿Hay algún tema de los últimos años que le gustaría que trascendiera como 20 de abril?
Las canciones que tuvieron suerte en aquella época arrastran esa mochila de éxitos para siempre, pero hay otros temas que se merecen ese reconocimiento. Hora de aventuras es una balada preciosa, con una colaboración de Rozalén que en su momento no nos dejaron sacar. El mundo del revés es puro rock and roll, un análisis de cómo está el panorama social ahora mismo. Al final, siempre habrá canciones con más suerte que otras.
¿Se sigue poniendo tenso cuando actúa?
Me pongo nervioso sistemáticamente, siempre. Al saltar al escenario se te vienen sinergias extrañas, las mariposas nunca desaparecen del cuerpo, y el aliento del público es la mayor medicina.
Definiéndose como un artista anarquista y de izquierdas, y habiendo luchado siempre por el mestizaje, ¿cómo ve algunos de los comentarios que se han desatado en crisis como la de Ceuta?
Es tremendamente preocupante, y es algo que hay que combatir; para eso estamos en el mundo. La lucha está en la justicia social y en que la democracia sea real, y estamos muy lejos de eso ahora mismo. Me parece muy indigno lo que está pasando con los chavales de Ceuta, tirados ahí en la playa, sin que esté resuelto todavía ni se les haya podido dar una solución.
¿Cómo se encuentra en Mallorca?
Turismo aparte, es un paraíso, y tenemos muchos amigos entre la gente local. Es una isla que nos encanta.
¿Qué le depara a la banda próximamente?
Tenemos material nuevo. Vamos con calma, sin prisa, pero con la conciencia de seguir sacando leña al fuego. No tenemos discográfica ni nadie que nos auxilie, así que vamos despacio.
¿Qué aprendizaje se lleva de la música después de estos 40 años?
Es una de mis mejores amigas, con la que tengo absoluta confianza. Me brinda horizontes insólitos por descubrir y trasciende mucho más allá de lo que la gente entiende como música. Es un lenguaje cargado de amor, dirigido a toda la humanidad.
Autor: Toni Dunne


