La presentación de Jesús Cifuentes, Cifu(Valladolid, 1966) se hace con una cifra y un mes: 20 de abril. Porque él es la voz de Celtas Cortos y también la banda sonora de los garitos y las verbenas de toda España durante las últimas cuatro décadas. La banda celebrará 40 años en los escenarios con una gira que arrancará a principios de 2026. Eso sí, las entradas ya están a la venta y ellos no tienen ninguna intención de que esa sea su despedida.
- Pues así como quien no quiere la cosa va para 40 años lo de Celtas Cortos…
- Yo no soy muy de melancolías ni pienso que cualquier tiempo pasado fue mejor. Pero con 40 años en el escenario tomas conciencia de que la vida nos ha sido muy afortunada. Hemos tenido momentos ásperos, pero la mayoría son luminosos. La música lo tiene todo y aún estamos en forma, lubricados y con todo el futuro por delante.
- ¿Uno se va sintiendo mayor para hacer rock and roll?
- Para nada, al revés. El ejercicio de rocanrolear es lo que te mantiene nadando en la fuente de la eterna juventud. Así lo considero yo al menos. A mí de este oficio me echará el público o la muerte, pero no se me ocurre nadie más que lo pueda hacer.
- Pero le he escuchado ya decir varias veces que la noche la ha dejado.
- Es que el calvario de todas las toxicomanías y la noche loca llega un momento que también te satura. La salud te pide a gritos dejarlo. Si tienes familia y descendencia, tampoco te queda otra. Con 20 años te lo pasas de puta madre bailando techno y juntando noches con días de manera infinita. Pero ahora he descubierto el placer de compartir unas botellas de vino en tertulia con los colegas.
- ¿Usted fue de los que juntó muchas noches con muchos días?
- A mí se me juntaron demasiadas. O sea, yo a Robe y a Fito los dejo a la altura del betún, aunque tampoco es algo de lo que alardear… Pero aquí estoy, como un roble.
- Cuénteme un cuento que le deje contento, que le lleve a la cama y tenga lindos sueños.
- Uf, qué difícil, porque vivimos un tiempo tan convulso… Pero me gustaría que todos los causantes de la crispación política internacional, todos los que aprietan el botón de los misiles, cayeran en un pozo y se quedasen ahí encerrados. Que la luz inunde el mundo, que este sea un espacio para el entendimiento de todas las personas, un lugar de respeto y ese 1% que ha tenido en su puño al resto de la humanidad se vaya a tomar por culo y nos deje vivir en paz. Fuera fascismo, paz y a disfrutar de la vida.
- ¿El cuento ha cambiado desde que lo pedía en los 90?
- No, el ser humano tropieza tres veces, 30 y 300.000 veces en la misma piedra, y no parece que el designio de los tiempos vaya cambiando mucho. Nosotros de alguna manera hemos ejercido de cronistas de nuestro tiempo con una base ideológica también muy potente. Hay aspectos en los que la humanidad va avanzando en buena dirección, pero el neocapitalismo beligerante y el incremento del fascismo tienen demasiado poder. A mí me gusta participar en política y no quedarme sentado en mi sillón, que desgraciadamente es la tónica general de estos tiempos indolentes que corren.
- Si uno de sus hijos le dijera que se quiere dedicar al rock, ¿le dejaría?
- Mi padre a mí me dijo que mejor estudiara y dejara de cantar y tocar la guitarra. No sería tan distinto a lo que yo les diría, porque todos nos parecemos a nuestros padres. En realidad, les diría que adelante si se van a involucrar en el proyecto que aman, pero sin dejar de lado la formación cultural e histórica. Porque se necesita saber lo que viene y lo que hemos dejado detrás para crecer.
- ¿Cómo se compagina ser padre y cantante de rock?
- Las giras normalmente suelen ocupar más el verano y parte de la primavera, pero el grueso del curso te lo comes en casa. Yo siempre he intentado conciliar y tener una semana o 10 días en verano para estar con mi familia. Es un privilegio tener tiempo porque nosotros, aunque la gente no lo crea, también cocinamos, hacemos la compra… Esto no es una fiesta constante, tenemos esta otra cara que es bien chula.
- Como persona de izquierdas, ¿cómo califica los escándalos que estamos conociendo estas semanas del Gobierno?
- Pues es muy duro y genera mucha tristeza. Como ciudadano político, progresista y de izquierdas me reafirmo en que volvemos a tropezar con la misma piedra. No soltamos esa lacra que en la República ya nos llevó a la dictadura de Franco, que es el estar desestructurados. Y ahora estamos en un momento muy complicado porque todo lo que viene de la era digital tiene muy poco fundamento cultural. Las nuevas generaciones están cayendo en la ultraderecha pensando que son los revolucionarios, y ese camino es desolador. Este país necesita una regeneración de personas que no estén metidas en lo asqueroso que se ha descubierto estos días, de corrupción y prostitutas con una vejación a la mujer que es insultante.
- ¿Se apunta a ese mantra de que ser de izquierdas es cada día más complicado?
- Yo no tengo ninguna complicación por ello, hay piedras en el camino como esas que se te meten en el zapato, pero te las sacas y sigues caminando.
- Ustedes levantaron una escuela para niños en Gaza y ahora la guerra se la ha llevado por delante
- Retomo la desolación porque lo que está sucediendo en la Franja de Gaza es un genocidio con todas las letras y una reafirmación de que los que tienen agarrado al mundo por sus santos cojones, Israel y Estados Unidos, están haciendo lo que les da la gana ante la inoperancia del resto. Nuestra escuela la voló un misil el año pasado y da una tristeza inmensa porque es acabar con el sueño de unos niños que podrían haber sido médicos o profesores en el futuro.
- No se puede ir de aquí sin decirme en qué punto de su relación está ahora con 20 de abril.
- Hubo un tiempo en que se me atragantaba, pero quizá no estaba donde estoy hoy y no comprendía que cualquier tema que está en el cancionero colectivo hay que tocarlo. Porque genera un subidón y un feedback brutal. En la música no se puede pedir más que eso. Lo que en un momento fue saturación por repetitivo, ahora sé que es lo mejor que puede suceder.
- Ya lo cantaba en esa canción: «…Y los que hay, han cambiado»
- Obviamente, no tenemos 20 años ni esa ingenuidad, pero yo siento que todavía somos un poco adolescentes. Todavía tenemos la ilusión y la frescura de estar pensando en hacer el mejor tema posible.
- Para esta entrevista me he encontrado con que su familia está emparentada con la del teniente-coronel Tejero. Uno de sus hermanos está casado con una de las hijas de Tejero. Esas comidas familiares deben de ser para verlas…
- La familia para mí es un valor, y cuando estás dentro de una tan peculiar y tan aparentemente opuesta en los extremos pues, como decía con el grupo, te respetas e intentas disfrutar. De ahí a que pensemos lo mismo hay un abismo, pero prima la tolerancia y que cada uno transita su camino en paz con el resto.
LA ÚLTIMA…
¿Cuál es la pregunta más impertinente que le han hecho? ¿Y qué respondió?
Todas las preguntas son pertinentes. Yo no tengo nada de que avergonzarme. Y hasta de lo que me podría avergonzar, tengo para alardear. Así que a demanda del usuario.
Fuente: El Mundo


