Descripción
Quinto álbum de Celtas Cortos, publicado en 1996 por DRO EastWest tras tres años de silencio discográfico desde «Tranquilo Majete» (1993) —un impasse en el que Jesús Cifuentes editó su disco en solitario «El Caimán Verde» (1995). Grabado y mezclado entre finales de 1995 y comienzos de 1996 en los Estudios El Cortijo (San Pedro de Alcántara) y en Box y Red Led (Madrid), es además el primer disco del grupo que no produce Juan Ignacio Cuadrado: esta vez se hizo cargo Eugenio Muñoz.
Supuso un giro notable en el sonido de la banda, acercándose al rock y dejando en un segundo plano las raíces celtas de sus discos anteriores. Las letras también se volvieron más directas y reivindicativas, con referencias a la actualidad de la época —la insumisión, la corrupción política, los ensayos nucleares de Mururoa—, un cambio que no todo el público de siempre recibió igual de bien. De sus catorce temas, «No nos podrán parar» y «El emigrante» fueron los que más sonaron en radio.
Un disco de transición dentro de la discografía del grupo, con colaboración de Javier Ruibal, que marca el paso de la etapa más folk de Celtas Cortos a un sonido más rockero.

















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